No hay manera. Te cepillas delante de ellos, usas hilo dental y colutorio. Eres el ejemplo perfecto para tus hijos. A ellos les compras los cepillos con la forma de tiburón más originales que hay en el mercado, las pastas de dientes con los dibujos más atractivos, les pones el reloj de arena que contabiliza el tiempo que debe durar el cepillado... pero el niño no se quiere lavar los dientes.

«Lavarse los dientes es algo que tenemos que inculcar a los niños desde muy pequeños, para que mantengan estos hábitos cuando sean mayores. Sabemos que es una tarea difícil, porque los odontopediatras y ortodoncistas nos encontramos a diario con las dificultades de los padres para conseguir que sus hijos cojan el hábito del cepillado y lo hagan correctamente», apunta la doctora María Moya, directora de la Clínica Dental Ortofamily.

Una de las sopciones propuestas por esta clínica es la de enseñar a los niños a utilizar un cepillo eléctrico a partir de los 6 años. «Ahora mismo existen en el mercado distintas opciones, con el cabezal adaptado y las revoluciones reguladas para niños de esta edad. El uso de este cepillo los divierte y los motiva, y notamos que con él realizan el cepillado con más frecuencia y durante más tiempo. Además, usando el cepillo eléctrico eliminan mejor la placa bacteriana, llegando a espacios entre los dientes y muelas a los que no llegan con el cepillo manual», explica Moya.

Desde Ortofamily, prosigue, «recomendamos su uso, pero siempre con un pequeño aprendizaje previo, que se puede realizar en el centro aprovechando una de las revisiones periódicas. La técnica es importante y también lo es la frecuencia: tres veces al día tras las comidas principales. También es importante la cantidad de pasta dental, que debe ser equivalente al tamaño de un guisante», añade esta doctora.

Por último, Moya recalca la importancia de los progenitores en la higiene dental de sus hijos. «A los padres también les damos unas pequeñas pautas: adquirir un cepillo eléctrico de buena calidad (los de mala calidad tienden a recalentarse y no nos dan garantías de un buen resultado en el cepillado), recordar que el cabezal tiene que renovarse cada 3 meses para evitar la aparición de bacterias, y supervisar el cepillado de los niños hasta que adquieran una buena destreza».

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